Entradas con la etiqueta ‘antofagasta’

Segunda Etapa – Día 11 Quebrada San Ramón

domingo, 14 de noviembre de 2010

Este día fue de descanzo para Paul y John; pero Mark y yo nos preparamos para una ardua caminata y exploración por las montañas del valle (o Quebrada) San Ramón, al norte de Taltal, región de Antofagasta, Chile.
Comenzando a nivel del mar, la meta es caminar hasta las cimas más altas, algunas alcanzan los 800 metros e ir fotografiando las diferentes formas de Copiapoas que crecen en estas montañas, junto con algunas Eriosyce (Horridocactus) taltalensis, Eriosyce rodentiophila, Eulychnia iquiquensis (E. taltalensis), Echinopsis deserticola y Cumulopuntia sphaerica.

Una de las primeras formas que se aprecian al comienzo de la Quebrada San Ramón son las Copiapoa cinerea «albispina«, en la foto, también se aprecia un Eriosyce taltalensis.

Copiapoa cinerea ssp. haseltoniana «tenebrosa» es otra forma que se observa a medida que uno se adentra y también asciende. La lanosidad anaranjada en el ápice es una característica más común en la subespecie haseltoniana.

Copiapoa cinerea ssp. cinerea abunda en las laderas de exposición norte-oeste, que están muy expuestas a la niebla y al intenso Sol en días despejados.

Copiapoa cinerea & Copiapoa «scopulina» (híbrido entre Copiapoa cinerea x Copiapoa krainziana) se mezclan y forman diversas poblaciones, algunas con espinas grisáceas y otras más blanquecinas.

Copiapoa «scopulina» ya casi en la cima del cerro, sobre los 600 metros. Con espinas cortas, grisáceas con la edad, pero principalmente producto de un tipo de alga que se posa sobre ellas.

Copiapoa krainziana, con bellas espinas blanquecinas, normalmente finas, rectas y quebradizas. Formando cojines de hasta 1 metro de diámetro. No encontramos muchas flores, ni tampoco semillas; pero algunas plantas ya tenían muchos botones de flor, posiblemente para abrirlas en verano.

En la cima de la montaña, expuestas al fuerte viento, densa niebla y extremas oscilaciones térmicas, la Copiapoa «montana» es una extraña forma, normalmente con epidermis verdosa, sin cerosidad como las «cinereas». Por suerte colecté algunas semillas JA744, las que espero seguir estudiando para comprender algo más de este interesante taxón
Luego de recorrer otras laderas, decidimos volver, pues Paul nos recogería a las 16.00 en la playa. Por no haber preparado muy bien el retorno, terminamos bajando por varias quebradas muy peligrosas y empinadas, en muchas ocasiones tuvimos que bajar aferrándonos a unas Nolanas sedifolia, experiencia que Mark «Cactus loco» difícilmente olvidará.

Finalmente nos depedimos de La Quebrada San Ramón y volvimos nuevamente al relajo del hotel, en la playa de Taltal. Hasta una próxima visita, para continuar explorando otras cimas y posiblemente encontrar más formas «extremas».

Segunda Etapa – Día 10 El Cobre – Botija

sábado, 13 de noviembre de 2010


Hacia el Norte de Taltal, la carretera interior alcanza un poco más de 2.000 metros de altitud (cerca del camino al observatorio Paranal) y es una drástica muestra de lo que es el Desierto de Atacama, uno de los lugares más áridos del mundo, donde las altas montañas costeras interrumpen la niebla e influencia marina y que se traduce en una barrera que impide la sobrevivencia de plantas, cactus o animales. Sólo vimos una solitaria hormiga y rastros de un arácnido bajo unas piedras.
Hacia el Oeste tomamos la ruta que, descendiendo hasta el nivel del mar, llega a la caleta El Cobre. A medio camino (800 m) visitamos nuevamente las Copiapoa humilis ssp. tennuissima (ésta vez ascendimos otro cerro y sólo encontramos 2 individuos). Algunas Oxalis sp. florecian entre las rocas, regalando algo de color a estas tétricas laderas donde casi la totalidad de las plantas se encuentran muertas o secándose.
Eriosyce (Horridocactus) paucicostata ssp. echinus sobrevive expuesto a la niebla y protegido entre las rocas. Sólo encontramos 6 individuos vivos.

Cuando llegamos al valle de Botija, en la entrada, nos encontramos con Baldur Cornely, creador de www.copiapoa.cl, un interesante sitio web que muestra una mirada chilena del estudio, admiración y cuidado de estas maravillosas cactáceas endémicas de Chile.
Esta vez, por primera vez para nosotros, penetramos hasta la «intersección T» en vehículo 4×4. Ambos caminos se adentran varios kilómetros más, aún no sabemos si se están realizando exploraciones mineras en el sector.
Mark, John y Paul se dedicaron a recorrer la ladera Este, donde principalmente crece Copiapoa solaris; pero yo exploré la ladera Oeste, en búsqueda de semillas de Copiapoa decorticans, encontrando sólo 2 individuos con frutos en sus ápices; pero muchos otros tenían flores.
En este valle es uno de los pocos lugares donde crece Eriosyce paucicostata ssp. floccosa, de la cual sólo vi un par de plantas sanas y el resto se encontraban muertas o ya secas hace muchos años.
Tal vez antiguamente habían mejores condiciones de humedad, ya sean lluvias más continuas o principalmente una niebla más «espesa». Muchas plantas y poblaciones a nivel del mar se encuentran muy deshidratadas y sólo las que viven entre la (actual?) zona de neblina (de los 400 a 800 m) viven ya que pueden captar algo de humedad. Por sobre esta franja se aprecian Copiapoas y Eulychnias; pero no en muy sano estado ya que quedan fuera de la zona de niebla y lo mismo sucede por debajo de los 400 m, donde Copiapoa ahremephiana sobrevive en el fondo del valle; pero no capta la misma cantidad de niebla que las plantas en las otras cimas.
Finalmente nos fuimos nuevamente hacia Taltal, al Hotel Plaza, frente al mar, a reposar y brindar, después de un largo día, con más de 370 kilómetros recorridos para hacer sólo 2 detenciones. Pero es un gran esfuerzo que tiene aún más grandes satisfacciones ya que es el único lugar en el mundo donde se puede encontrar éstas extremas Copiapoas y es un verdadero placer el poder admirarlas en su medio ambiente, escalar y ver el mar junto a ellas.

Segunda Etapa – Día 07 Pan de Azúcar

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Desde Chañaral nos dirigimos al Parque Nacional Pan de Azúcar (que marca el límite entre la 3a y la 2a región del país). Nuestra principal idea era desembarcar en la Isla Pan de Azúcar e identificar los cactus que crecen allí; pero lamentablemente las condiciones climáticas y el fuerte oleaje nos impidieron la labor.
Pero, previa autorización solicitada a la CONAF, los guardaparques -después de compartir un rico pan amasado- nos permitieron ir hacia la zona de «Las Lomitas», que junto a «El Mirador» se encuentran clausurados al público general para aumentar la protección.
También nos detuvimos a admirar algunas Copiapoa serpentisulcata, las que a nivel del mar se encuentran en muy mal estado, deshidratadas y con pocas señas de actividad y/o floración. Nunca he encontrado frutos o semillas. También convive Copiapoa cinerascens y Eriosyce (Thelocephala) odieri ssp kraussi («malleolata»).


En ésta alejada plataforma costera, que recibe constantemente la niebla costera «camanchaca», hemos encontrado Cylindropuntia tunicata una cactácea introducida en Chile y otros países sudamericanos que tiene su verdadero origen en Norte América.

Tuvimos el agrado de fotografiar Copiapoa esmeraldana floreciendo entre robustas Copiapoa cinerea ssp columna-alba (forma «melanohystrix») que se encontraban cubiertas por líquenes y posiblemente por la humedad sus espinas se notaban más oscuras que en otras poblaciones.
En éstos pequeños valles, donde la niebla se concentra por más tiempo y brinda más humedad, muchas plantas se encuentran en buenas condiciones y algunas florecen abundantemente. En el suelo se extienden como alfombras, diferentes especies rastreras, muy floribundas y coloridas.


Esperamos que el cierre del paso a Las Lomitas y muchas otras áreas del Parque Pan de Azúcar, ayude a mantener el equilibro natural y conservación del medio ambiente.
Por ahora lo único seguro es que la Eulychnia iquiquensis (E. saint-pieana) seguirá atrapando la niebla hasta que no pueda seguir por más tiempo en pie…

Copiapoathon Día 13 Calama a Taltal

viernes, 22 de octubre de 2010

De Calama nos fuimos retornando al suroeste, hasta desviarnos nuevamente hacia la costa, cerca de El Cobre, donde la niebla «camanchaca» es la única que mantiene con vida algunas plantas como Oxalis, Nolanas y algunas cactaceas como Copiapoa solaris JA631 (la cual sólo encontré 1 individuo «sano», creciendo entre unas rocas, con la epidermis verde con signos de actividad fotosintética).
Una gran alegría fue encontrar por primera vez individuos vivos de Copiapoa humilis ssp. tennuissima, con código JA632, lamentablemente sin semillas ni muchos signos de gran actividad. Eriosyce taltalensis ssp. echinus JA634 mostraba botones de flor.
Otras plantas arbustivas que posiblemente daban sombra y evitaban la erosión de las montañas ya se encuentran completamente muertas y ni siquiera las lluvias torrenciales lograron revivirlas. Al parecer todas las cactáceas de esta área estan condenadas a la áridez letal.

Continuando por el camino que va a lo largo de la Cordillera de la Costa, notamos que las grandes montañas que normalmente hemos visto arenosas y desoladas, ahora se encontraban cubiertas por arbustos y flores, destancando las Nolanas.
Al Llegar a Botija nos detuvimos un momento para fotografiar Copiapoa ahremephiana JA98 frente al inmeso océano Pacífico.
Como siempre sucede en esta área, los caminos habian sido destruídos por las lluvias invernales; pero por suerte ya se encontraban reparados y logramos llegar a Paposo y luego Taltal, para disfrutar de pescados y mariscos en el club.

Copiapoathon Día 4 Taltal a San Pedro de Atacama

miércoles, 13 de octubre de 2010

Un día de grandes contrastes, primero por la florida costa desde Taltal hasta Paposo y luego hacia el árido Altiplano hasta San Pedro de Atacama.
Una nueva detención en Paposo, a 297 metros sobre el nivel del mar, nos brindó muchas flores nativas: Violas, Tropaeolum, Alstroemerias, Loasa y otras bellas plantas que trepaban o cubrían por completo algunos cactus, incluyendo Calandrinia spec. Paposo JA593. Las Eulychnia iquiquensis JA588 («taltalensis») mostraban signos de crecimiento en sus apices, con nuevas espinas y lana oscura en sus areolas; mientras que Copiapoa cinerea ssp. haseltoniana JA590 no mostraba muchos signos de «despertar», ni flores o lanosidad anaranjada en el ápice.
Copiapoa humilis JA591 crece abundantemente entre las rocas, cada individuo con numerosas cabezas las cuales tienen diferentes tamaños de espinas o formas.
Toda la costa de Paposo se encontraba muy florida, pero al dirigirnos hacia el Este, con dirección a Antofagasta, Calama y luego San Pedro de Atacama la vegetación disminuye drásticamente y el «verdadero» desierto de Atacama se manifiesta en su extrema aridez.

Al aproximarnos a la ciudad de Antofagasta, en plena Ruta 5, empresas mineras y del cemento no logran controlar las emisiones de polvo que el fuerte viento arrastra, sumado a la humedad de la niebla «camanchaca», se vuelve una capa muy dura, la que respiran muchas personas que trabajan en el sector. Nuevamente el progreso beneficia a algunos y los trabajadores y/o los más pobres -junto con el medio ambiente- son los que se ven afectados y no beneficiados.

Sólo al alcanzar los 3.378 metros observamos las primeras Maihueniopsis camachoi JA594, muchas de las cuales se encontraban completamente muertas y otras tantas sólo con algunos artejos con signos de actividad. No encontramos ningún individuo vivo.
En San Pedro de Atacama por fin se nos unió Florencia, la que llegó en Bus desde Santiago después de 23 horas de viaje. Finalmente Spiniflores está completo y «ready for the next trip», el atardecer nos fuimos a pasear a la Cordillera de la Sal y al llegar al hotel nos fue imposible no enterarnos ni alegrarnos del rescate de los mineros atrapados en la Mina Esperanza, Copiapo -muy cerca de JA185-.