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Segunda Etapa – Día 10 El Cobre – Botija

sábado, 13 de noviembre de 2010


Hacia el Norte de Taltal, la carretera interior alcanza un poco más de 2.000 metros de altitud (cerca del camino al observatorio Paranal) y es una drástica muestra de lo que es el Desierto de Atacama, uno de los lugares más áridos del mundo, donde las altas montañas costeras interrumpen la niebla e influencia marina y que se traduce en una barrera que impide la sobrevivencia de plantas, cactus o animales. Sólo vimos una solitaria hormiga y rastros de un arácnido bajo unas piedras.
Hacia el Oeste tomamos la ruta que, descendiendo hasta el nivel del mar, llega a la caleta El Cobre. A medio camino (800 m) visitamos nuevamente las Copiapoa humilis ssp. tennuissima (ésta vez ascendimos otro cerro y sólo encontramos 2 individuos). Algunas Oxalis sp. florecian entre las rocas, regalando algo de color a estas tétricas laderas donde casi la totalidad de las plantas se encuentran muertas o secándose.
Eriosyce (Horridocactus) paucicostata ssp. echinus sobrevive expuesto a la niebla y protegido entre las rocas. Sólo encontramos 6 individuos vivos.

Cuando llegamos al valle de Botija, en la entrada, nos encontramos con Baldur Cornely, creador de www.copiapoa.cl, un interesante sitio web que muestra una mirada chilena del estudio, admiración y cuidado de estas maravillosas cactáceas endémicas de Chile.
Esta vez, por primera vez para nosotros, penetramos hasta la «intersección T» en vehículo 4×4. Ambos caminos se adentran varios kilómetros más, aún no sabemos si se están realizando exploraciones mineras en el sector.
Mark, John y Paul se dedicaron a recorrer la ladera Este, donde principalmente crece Copiapoa solaris; pero yo exploré la ladera Oeste, en búsqueda de semillas de Copiapoa decorticans, encontrando sólo 2 individuos con frutos en sus ápices; pero muchos otros tenían flores.
En este valle es uno de los pocos lugares donde crece Eriosyce paucicostata ssp. floccosa, de la cual sólo vi un par de plantas sanas y el resto se encontraban muertas o ya secas hace muchos años.
Tal vez antiguamente habían mejores condiciones de humedad, ya sean lluvias más continuas o principalmente una niebla más «espesa». Muchas plantas y poblaciones a nivel del mar se encuentran muy deshidratadas y sólo las que viven entre la (actual?) zona de neblina (de los 400 a 800 m) viven ya que pueden captar algo de humedad. Por sobre esta franja se aprecian Copiapoas y Eulychnias; pero no en muy sano estado ya que quedan fuera de la zona de niebla y lo mismo sucede por debajo de los 400 m, donde Copiapoa ahremephiana sobrevive en el fondo del valle; pero no capta la misma cantidad de niebla que las plantas en las otras cimas.
Finalmente nos fuimos nuevamente hacia Taltal, al Hotel Plaza, frente al mar, a reposar y brindar, después de un largo día, con más de 370 kilómetros recorridos para hacer sólo 2 detenciones. Pero es un gran esfuerzo que tiene aún más grandes satisfacciones ya que es el único lugar en el mundo donde se puede encontrar éstas extremas Copiapoas y es un verdadero placer el poder admirarlas en su medio ambiente, escalar y ver el mar junto a ellas.

Copiapoathon Día 13 Calama a Taltal

viernes, 22 de octubre de 2010

De Calama nos fuimos retornando al suroeste, hasta desviarnos nuevamente hacia la costa, cerca de El Cobre, donde la niebla «camanchaca» es la única que mantiene con vida algunas plantas como Oxalis, Nolanas y algunas cactaceas como Copiapoa solaris JA631 (la cual sólo encontré 1 individuo «sano», creciendo entre unas rocas, con la epidermis verde con signos de actividad fotosintética).
Una gran alegría fue encontrar por primera vez individuos vivos de Copiapoa humilis ssp. tennuissima, con código JA632, lamentablemente sin semillas ni muchos signos de gran actividad. Eriosyce taltalensis ssp. echinus JA634 mostraba botones de flor.
Otras plantas arbustivas que posiblemente daban sombra y evitaban la erosión de las montañas ya se encuentran completamente muertas y ni siquiera las lluvias torrenciales lograron revivirlas. Al parecer todas las cactáceas de esta área estan condenadas a la áridez letal.

Continuando por el camino que va a lo largo de la Cordillera de la Costa, notamos que las grandes montañas que normalmente hemos visto arenosas y desoladas, ahora se encontraban cubiertas por arbustos y flores, destancando las Nolanas.
Al Llegar a Botija nos detuvimos un momento para fotografiar Copiapoa ahremephiana JA98 frente al inmeso océano Pacífico.
Como siempre sucede en esta área, los caminos habian sido destruídos por las lluvias invernales; pero por suerte ya se encontraban reparados y logramos llegar a Paposo y luego Taltal, para disfrutar de pescados y mariscos en el club.