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Patagoniathon día28 Caldera a Taltal

martes, 28 de diciembre de 2010

Caldera al norte ofrece paisajes espectaculares! Con muchas formas de Copiapoa calderana, Copiapoa marginata y también “Thelocephalas”.

Segunda Etapa – Día 14 Vallenar a Vicuña

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Al Sur de Vallenar La Quebrada Choros permite que la niebla costera “camanchaca” penetre hacia el interior, dándole vida a toda esta área que tiene muchos cactus. Eriosyce heinrichiana crece bajo rocas, junto con Eriosyce simulans que es muy similar a Copiapoa coquimbana; (las que se pueden diferenciar sólo cuando estan en floración).
Otras formas de Copiapoa coquimbana JA782 son muy grandes, formando cojines o individuos solitarios, con cuerpos alargados y gruesos, posiblemente la var. domeykoensis publicada por Ritter o alejadas Copiapoa schulziana, recientemente publicada por Ingrid Shaub y Ricardo Keim.

En quebradas y valles paralelos crecen variadas formas de Eriosyce napina ssp. tenebrica, la “Thelocephala” más sureña. Plantas muy variadas, con diferentes formas dependiendo de la ubicación, algunas creciendo protegidas por rocas y otras en sustramos arenosos, donde pueden enterrárse en verano. Algunos autores han publicado más subespecies (Eriosyce napina ssp. riparia -ja40- y Eriosyce napina ssp. fankhauseri -JA75-) todas tienes cerdas rectas en su tubo floral, flores amarillentas a rojizas.

Llegamos a la gran ciudad de La Serena y nos dirigimos hacia la cordillera de Los Andes, por el valle del río Elqui, hasta el poblado de Vicuña.
Disfrutamos de un bello y colorido atardecer, con vista a las montañas, por donde se extienden más poblados y también muchos cultivos de uva, para Pisco, uno de los principales licores que se consumen en Chile.

Segunda Etapa – Día 13 Ruta Costera (Bahía Inglesa – Huasco)

martes, 16 de noviembre de 2010

Nos despedimos de Bahía Inglesa y del Morro Copiapó, continuando hacia el sur por la Ruta Costera.
Cerca de Puerto Viejo fotografiamos algunas Copiapoa marginata, muy estresadas. Esta vez no logramos encontrar rastros de Eriosyce (Thelocephala) odieri JA525 (que ya habia visto el 2009).
Siguiendo al Sur y por el borde costero, nos detuvimos en varias oportunidades en locaciones de Eriosyce (Thelocephala) odieri, algunas con numerosas espinas, algo gruesos y ocasionalmente con espina central (que Ritter publicó como var. monte-amarguensis)


En roquerios que no estan en zonas tan arenosas, algunos Eriosyce confinis nos sorprendieron con sus maravillosas flores con tonalidades fucsias que también se ven en algunos Eriosyce taltalensis.


Eriosyce
(Thelocephala) napina ssp. glabrescens se caracteriza por tener flores (y frutos) sin cerdas rectas, sólo con algo de lanosidad o motas blanquecinas. Ésta es la misma población que también vimos en floración el 11 de octubre pasado


Ya más cerca de Huasco, algunas costeras formas de Eriosyce (Thelocephala) napina ssp. lembckeiduripulpa” JA16 tiene flores (y frutos) con cierta lanosidad y algunas pocas cerdas recurvadas, no rectas. También tienen muchas más mamilas que la ssp. glabrescens.
Algunas Copiapoa echinoides acompañan grandes cojines de Copiapoa dealbata, la que tiene 2 formas distinguibles, una más sureña sin cerosidad por lo que tiene una epidermis verdosa y la forma nortina, con una densa cubierta cerosa, lo que le da una apariencia plateada muy atractiva.



Al finalizar el día llegamos a Vallenar, reposamos y fuimos a recorrer la ciudad, brindamos muy contentos por haber disfrutado nuevamente con los grandes cojines de Copiapoas y las maravillosamente minúsculas “Thelocephalas”.

Segunda Etapa – Día 12 Cerro Perales

lunes, 15 de noviembre de 2010

Nuestra última mañana en Taltal la dedicamos a subir el cerro Perales. Conduciendo por un escarpado camino que lleva hasta una antena que hay en la cima (1.100 m).
A medio camino (573 m) nos detuvimos a ver las Copiapoa cinerea que crecen saludables, con cuerpos engrosados y abundante lanosidad en el ápice.

Ya en la cima, la Copiapoatenebrosa” es la que domina el paisaje. La niebla “camanchaca” humedece las espinas y las vuelve más oscuras, lo que da una particular apariencia; pero la lanosidad anaranjada la hace más afin a la Copiapoa cinerea ssp. haseltoniana.
Esta área no la habiamos visitado desde el 2005 y me hace muy feliz el notar que las plantas no se encuentran dañadas; sólo en la base del cerro se están vendiendo los terrenos y se están construyendo más casas, afectando muchas poblaciones y áreas que antiguamente eran “naturales”; pero ya están sufriendo la intervención antrópica.

Salimos de Taltal y nos dirigimos de vuelta al Sur (dando inicio a la etapa final de nuestro viaje) pasando nuevamente por el Parque Nacional Pan de Azúcar (donde visitamos las Copiapoa cinerea ssp. columna-alba, camino a “El Mirador”) y luego fotografiamos las Copiapoa calderana, también creciendo frente al mar, con algunas Eriosyce (Thelocephala) odieri ssp. kraussii acompañándolas.
LLegamos a la playa de Bahía Inglesa, donde reposamos en el Hotel Rocas de Bahía y brindamos desde temprano, ya más relajados; pero aún con muchas energías de seguir buscando plantas y recorriendo el la Ruta Costera.


Segunda Etapa – Día 11 Quebrada San Ramón

domingo, 14 de noviembre de 2010

Este día fue de descanzo para Paul y John; pero Mark y yo nos preparamos para una ardua caminata y exploración por las montañas del valle (o Quebrada) San Ramón, al norte de Taltal, región de Antofagasta, Chile.
Comenzando a nivel del mar, la meta es caminar hasta las cimas más altas, algunas alcanzan los 800 metros e ir fotografiando las diferentes formas de Copiapoas que crecen en estas montañas, junto con algunas Eriosyce (Horridocactus) taltalensis, Eriosyce rodentiophila, Eulychnia iquiquensis (E. taltalensis), Echinopsis deserticola y Cumulopuntia sphaerica.

Una de las primeras formas que se aprecian al comienzo de la Quebrada San Ramón son las Copiapoa cinereaalbispina“, en la foto, también se aprecia un Eriosyce taltalensis.

Copiapoa cinerea ssp. haseltonianatenebrosa” es otra forma que se observa a medida que uno se adentra y también asciende. La lanosidad anaranjada en el ápice es una característica más común en la subespecie haseltoniana.

Copiapoa cinerea ssp. cinerea abunda en las laderas de exposición norte-oeste, que están muy expuestas a la niebla y al intenso Sol en días despejados.

Copiapoa cinerea & Copiapoascopulina” (híbrido entre Copiapoa cinerea x Copiapoa krainziana) se mezclan y forman diversas poblaciones, algunas con espinas grisáceas y otras más blanquecinas.

Copiapoascopulina” ya casi en la cima del cerro, sobre los 600 metros. Con espinas cortas, grisáceas con la edad, pero principalmente producto de un tipo de alga que se posa sobre ellas.

Copiapoa krainziana, con bellas espinas blanquecinas, normalmente finas, rectas y quebradizas. Formando cojines de hasta 1 metro de diámetro. No encontramos muchas flores, ni tampoco semillas; pero algunas plantas ya tenían muchos botones de flor, posiblemente para abrirlas en verano.

En la cima de la montaña, expuestas al fuerte viento, densa niebla y extremas oscilaciones térmicas, la Copiapoamontana” es una extraña forma, normalmente con epidermis verdosa, sin cerosidad como las “cinereas”. Por suerte colecté algunas semillas JA744, las que espero seguir estudiando para comprender algo más de este interesante taxón
Luego de recorrer otras laderas, decidimos volver, pues Paul nos recogería a las 16.00 en la playa. Por no haber preparado muy bien el retorno, terminamos bajando por varias quebradas muy peligrosas y empinadas, en muchas ocasiones tuvimos que bajar aferrándonos a unas Nolanas sedifolia, experiencia que Mark “Cactus loco” difícilmente olvidará.

Finalmente nos depedimos de La Quebrada San Ramón y volvimos nuevamente al relajo del hotel, en la playa de Taltal. Hasta una próxima visita, para continuar explorando otras cimas y posiblemente encontrar más formas “extremas”.

Segunda Etapa – Día 10 El Cobre – Botija

sábado, 13 de noviembre de 2010


Hacia el Norte de Taltal, la carretera interior alcanza un poco más de 2.000 metros de altitud (cerca del camino al observatorio Paranal) y es una drástica muestra de lo que es el Desierto de Atacama, uno de los lugares más áridos del mundo, donde las altas montañas costeras interrumpen la niebla e influencia marina y que se traduce en una barrera que impide la sobrevivencia de plantas, cactus o animales. Sólo vimos una solitaria hormiga y rastros de un arácnido bajo unas piedras.
Hacia el Oeste tomamos la ruta que, descendiendo hasta el nivel del mar, llega a la caleta El Cobre. A medio camino (800 m) visitamos nuevamente las Copiapoa humilis ssp. tennuissima (ésta vez ascendimos otro cerro y sólo encontramos 2 individuos). Algunas Oxalis sp. florecian entre las rocas, regalando algo de color a estas tétricas laderas donde casi la totalidad de las plantas se encuentran muertas o secándose.
Eriosyce (Horridocactus) paucicostata ssp. echinus sobrevive expuesto a la niebla y protegido entre las rocas. Sólo encontramos 6 individuos vivos.

Cuando llegamos al valle de Botija, en la entrada, nos encontramos con Baldur Cornely, creador de www.copiapoa.cl, un interesante sitio web que muestra una mirada chilena del estudio, admiración y cuidado de estas maravillosas cactáceas endémicas de Chile.
Esta vez, por primera vez para nosotros, penetramos hasta la “intersección T” en vehículo 4×4. Ambos caminos se adentran varios kilómetros más, aún no sabemos si se están realizando exploraciones mineras en el sector.
Mark, John y Paul se dedicaron a recorrer la ladera Este, donde principalmente crece Copiapoa solaris; pero yo exploré la ladera Oeste, en búsqueda de semillas de Copiapoa decorticans, encontrando sólo 2 individuos con frutos en sus ápices; pero muchos otros tenían flores.
En este valle es uno de los pocos lugares donde crece Eriosyce paucicostata ssp. floccosa, de la cual sólo vi un par de plantas sanas y el resto se encontraban muertas o ya secas hace muchos años.
Tal vez antiguamente habían mejores condiciones de humedad, ya sean lluvias más continuas o principalmente una niebla más “espesa”. Muchas plantas y poblaciones a nivel del mar se encuentran muy deshidratadas y sólo las que viven entre la (actual?) zona de neblina (de los 400 a 800 m) viven ya que pueden captar algo de humedad. Por sobre esta franja se aprecian Copiapoas y Eulychnias; pero no en muy sano estado ya que quedan fuera de la zona de niebla y lo mismo sucede por debajo de los 400 m, donde Copiapoa ahremephiana sobrevive en el fondo del valle; pero no capta la misma cantidad de niebla que las plantas en las otras cimas.
Finalmente nos fuimos nuevamente hacia Taltal, al Hotel Plaza, frente al mar, a reposar y brindar, después de un largo día, con más de 370 kilómetros recorridos para hacer sólo 2 detenciones. Pero es un gran esfuerzo que tiene aún más grandes satisfacciones ya que es el único lugar en el mundo donde se puede encontrar éstas extremas Copiapoas y es un verdadero placer el poder admirarlas en su medio ambiente, escalar y ver el mar junto a ellas.

Segunda Etapa – Día 09 Sur de Taltal

viernes, 12 de noviembre de 2010


Nos dispusimos a recorrer los valles y quebradas al sur de Taltal, comenzando donde se encuentra la localidad tipo que Ritter seleccionó para Copiapoa cinerea ssp. columna-alba, allí también conviven unas pocas Copiapoa grandiflora, Eulychnia iquiquensis (E. saint-pieana) y las camufladas Eriosyce (Thelocephala) esmeraldana JA23. Ésta última, la habiamos visto en nuestro primer viaje en 2005 y la creíamos Eriosyce (Thelocephala) odieri ssp. malleolata; pero en ésta ocasión la encontramos en floración y creemos que tiene más afinidad a Thelocephala esmeraldana Ritter 1980 (por su flor con tépalos internos blanquecinos, cerdas rectas en su pericarpelo y espinas negras y finas en sus areolas).
Todas estas plantas habitan en la zona norte del Parque Nacional Pan de Azúcar (límite entre la 3a región de Atacama y la 2a región de Antofagasta) y conforman la detención STOP45 de nuestro viaje.
Continuamos hacia la costa, cruzando el valle de Guanillos, donde Copiapoa laui forma compactos grupos, con mínimas cabezas que muestran muy pocas espinas nuevas y nula floración. En cambio Eriosyce (Thelocephala) esmeraldana florecen abundantemente.

Frente al mar nos detuvimos en el memorial de Alan Craig donde reposan sus cenizas, rodeadas de Eriosyce (Thelocephala) esmeraldana y Copiapoa longistaminea. Además abundan unas rastreras plantas pertenecientes a las Portulacaceas: Philippiamra sp.
Toda esta área es muy tranquila y no vive mucha gente, sólo un par de pescadores tienen la fortaleza para vivir en la soledad del desierto. En el año 2007 acampamos en una playa contigua (que bautizamos como “Puma Bay”) y cocinamos un gran “cocimiento de mariscos” que nos regalaron aquellos pescadores, también compartieron pan y gratas historias.


Copiapoa esmeraldana presentaba un maravilloso y saludable color verde en su epidermis, muy llamativo y que las hace fácilmente detectables, tanto para los viajeros como para los “guanacos” (Lama guanicoe) que al parecer se los come (o se come su raíz tuberosa). Sus frutos, como en la mayoría de las Copiapoas, se abre en la parte superior y deja expuestas las semillas que tienen un gran eleosoma (funícula), la que es apetecida por las hormigas. Es por eso que las semillas quedan repartidas por el ápice y todos los alrededores de la planta. Éste tipo de dispersión es conocida como Mirmecocoria.

Al sur de Taltal (Cifuncho) es el área donde habita la Eriosyce del grupo Thelocephala más nortina, publicada en la segunda edición de Cactáceas en la Flora Silvestre de Chile, 2004, A. Hoffmann y H. Walter como Eriosyce odieri ssp. malleolata var. weisseri. Ésta población la habiamos fotografiado en floración el pasado 23 de octubre y por ahora continuaban desarrollándo sus frutos.
Luego volvimos a Taltal, disfrutando de un brillante atardecer frente al océano Pacífico.

Segunda Etapa – Día 08 Paposo

jueves, 11 de noviembre de 2010

Copiapoa cinerea ssp. haseltoniana

Éste día lo dedicamos sólo a recorrer el norte de Paposo, tanto a nivel del mar como en algunos valles y quebradas por sobre los 400 metros, al nivel de la neblina.
Al Este de Paposo, en algunos roquerios viven muchas Copiapoa humilis ssp. humilis junto con otras especies que son cubiertas por la densa vegetación que esporádicamente surge en épocas de Desierto Florido.
A nivel del mar Copiapoa cinerea ssp. haseltoniana abunda en algunas playas y presenta variadas formas dependiendo de la locación; pero a mayor altura por lo general tienen espinas más oscuras, largas, fuertes y en mayor cantidad (forma anteriormente conocida como Copiapoa eremophila). Muy cerca de Taltal, a nivel del mar, se ven formas con cuerpos muy grandes y gruesos (antiguamente llamada Copiapoa gigantea) y otras con atractivas espinas blancas (Copiapoa albispina).
Entre las rocas, los Eriosyce paucicostata, se protegen del calor del Sol y sus grises espinas cubren todo su ápice, intentando protegerle la epidermis.


De vuelta en Taltal, hacia el Este, fuimos a fotografiar unas planicies llenas de Copiapoa cinerea ssp cinerea, con algunas gigantescas formas “cristatas”. Esta zona la hemos visitado desde el año 2008 y esta es la primera vez que encontramos Eriosyce occulta JA725 entre las piedras, notoriamente hay que estar con los ojos bien abiertos y siempre estar atento a las “sorpresas”.

Segunda Etapa – Día 07 Pan de Azúcar

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Desde Chañaral nos dirigimos al Parque Nacional Pan de Azúcar (que marca el límite entre la 3a y la 2a región del país). Nuestra principal idea era desembarcar en la Isla Pan de Azúcar e identificar los cactus que crecen allí; pero lamentablemente las condiciones climáticas y el fuerte oleaje nos impidieron la labor.
Pero, previa autorización solicitada a la CONAF, los guardaparques -después de compartir un rico pan amasado- nos permitieron ir hacia la zona de “Las Lomitas”, que junto a “El Mirador” se encuentran clausurados al público general para aumentar la protección.
También nos detuvimos a admirar algunas Copiapoa serpentisulcata, las que a nivel del mar se encuentran en muy mal estado, deshidratadas y con pocas señas de actividad y/o floración. Nunca he encontrado frutos o semillas. También convive Copiapoa cinerascens y Eriosyce (Thelocephala) odieri ssp kraussi (“malleolata”).


En ésta alejada plataforma costera, que recibe constantemente la niebla costera “camanchaca”, hemos encontrado Cylindropuntia tunicata una cactácea introducida en Chile y otros países sudamericanos que tiene su verdadero origen en Norte América.

Tuvimos el agrado de fotografiar Copiapoa esmeraldana floreciendo entre robustas Copiapoa cinerea ssp columna-alba (forma “melanohystrix”) que se encontraban cubiertas por líquenes y posiblemente por la humedad sus espinas se notaban más oscuras que en otras poblaciones.
En éstos pequeños valles, donde la niebla se concentra por más tiempo y brinda más humedad, muchas plantas se encuentran en buenas condiciones y algunas florecen abundantemente. En el suelo se extienden como alfombras, diferentes especies rastreras, muy floribundas y coloridas.


Esperamos que el cierre del paso a Las Lomitas y muchas otras áreas del Parque Pan de Azúcar, ayude a mantener el equilibro natural y conservación del medio ambiente.
Por ahora lo único seguro es que la Eulychnia iquiquensis (E. saint-pieana) seguirá atrapando la niebla hasta que no pueda seguir por más tiempo en pie…

Segunda Etapa – Día 06 Caldera a Chañaral

martes, 9 de noviembre de 2010

Al norte de Caldera nos adentramos en la Quebrada León, en donde vive Copiapoa leonensis, descrita por Ingrid Shaub y Ricardo Keim.
En esta ocasión notamos que esta especie crece en toda el área circundante a los cerros o “quebradas”, no sólo en las montañas donde convive con Copiapoa marginata, Eriosyce taltalensis (forma transiens), Eulychnia breviflora (que hospeda algunas Tillandsias) y Eriosyce (Thelocephala) odieri ssp. kraussi, la que nos regaló una maravillosa floración, con tonos amarillos y pericarpelo cubierto de lanosidad blanca y algunas cerdas rectas, las que posiblemente la ayudan a dispersar el fruto con la ayuda del viento.

Hacia la costa, en pleno mar, nos impresionamos con unas rocas de “granito orbicular”, únicas en sudámerica, con unas formaciones esféricas realmente alucinantes. No encontramos cactus en los alredores; pero sí muchas Calandrinia sp. JA700 principalmente de color amarillo; pero ocasionalmente se encontraban algunas de flor blanca.
Muy cerca, otro tipo de piedras decoran el paisaje desertico e impresionan con todos los agujeros producidos por la erosión. Allí también crecen Eriosyce taltalensis ssp pygmaea (?) y algunas Eulychnia breviflora.


Continuando hacia el norte, nos detuvimos entre unas preciosas Copiapoa calderana, algunas de las cuales tenían sus amarillentas flores muy abiertas, esperando por abejas y otros insectos, de los cuales no todos son polinizadores, ya que algunos pareciera que comen el polen y otros se comen partes de la flor.

Finalmente nos internamos por algunos valles y buscamos la Copiapoa hypogaea, pero lamentablemente no logramos hallarla. Pronto haremos más intentos pues no nos vamos a ir sin haberla fotografiado y, ojalá, sea en floración.
De todas formas ha sido un día muy provechoso, con playas, montañas y valles muy floridos y con abundantes cactus.
LLegamos a Chañaral y reposamos en la Hostería, donde disfrutamos de una rica cena y luego un paseo por la antigua costanera, para más tarde repasar las fotos, locaciones y finalmente dormir!!