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Viaje Abril – Día 7 Guanillos a Carrizal Bajo

Lunes, 18 de abril de 2011

Realmente muy pocas experiencias se comparan con amanecer entre cientos de Copiapoas en su propio hábitat.
Nuevamente desayunamos con mucha calma y silencio. Sólo disfruando del paisaje y admirando el lento retroceso de la niebla.
Primero visitamos las Copiapoa cinerea ssp. haseltoniana y luego nos fuimos hacia la costa, hasta llegar al valle de Guanillos.
A medida que nos dirigiamos hacia el Oeste, comenzamos a ver las primeras Copiaoa longistaminea.

En el Valle de Guanillos buscamos con mucha dedicación alguna flor o fruto de Copiapoa laui; pero sólo encontramos un par de flores secas de temporadas pasadas. Entre estas pequeñas plantas también habitan las Copiapoa angustiflora (taxa que posiblemente corresponda a Copiapoa esmeraldana) y Copiapoa grandiflora, pero Copiapoa laui es la que más nos llama la atención por ser la más pequeña de todo el género.
Crecen formando numerosos y densos grupos, con cuerpos aplanados, espinas finas y blancas con el tiempo, pero anaranjadas cuando jóvenes. Prefieren planicies con sustratos de graníticos, muy compactos y que tienen pésimo drenaje; por lo que la erosión que producen las escazas lluvias crea grietas y arrastran sustrato que termina cubriendo las plantas del fondo del valle. Después de estos eventos algunos cactus mueren; pero también las semillas de otros tienen la oportunidad de germinar en nuevos lugares.

Continuamos recorriendo cerros a lo largo del Valle de Guanillos y fuimos encontrando un mayor número de Copiapoa longistaminea, la que generalmente forma cojines densos, con muchas cabezas cubiertas de cera grisácea.
Éste valle tiene sustratos muy duros y compactados y sólo ellas logran sobrevivir en ésas extremas condiciones.



Luego de continuar hacia el sur de Chañaral, ya casi en Caldera, nos detuvimos a fotografiar las Copiapoa calderana que crecen frente al mar, junto a la Ruta 5. También en la costa se encuentran las rocas de Granito Orbicular, únicas en Chile.
LLegamos a Caldera y aprovechamos de cenar y llenar de combustible. Luego hicimos otra escala en Bahía Inglesa, donde disfrutamos de un descanzo en la tranquilidad de la plaza… para luego conducir toda la noche por la Ruta Costera, nuestra ruta favorita!


Segunda Etapa – Día 09 Sur de Taltal

Viernes, 12 de noviembre de 2010


Nos dispusimos a recorrer los valles y quebradas al sur de Taltal, comenzando donde se encuentra la localidad tipo que Ritter seleccionó para Copiapoa cinerea ssp. columna-alba, allí también conviven unas pocas Copiapoa grandiflora, Eulychnia iquiquensis (E. saint-pieana) y las camufladas Eriosyce (Thelocephala) esmeraldana JA23. Ésta última, la habiamos visto en nuestro primer viaje en 2005 y la creíamos Eriosyce (Thelocephala) odieri ssp. malleolata; pero en ésta ocasión la encontramos en floración y creemos que tiene más afinidad a Thelocephala esmeraldana Ritter 1980 (por su flor con tépalos internos blanquecinos, cerdas rectas en su pericarpelo y espinas negras y finas en sus areolas).
Todas estas plantas habitan en la zona norte del Parque Nacional Pan de Azúcar (límite entre la 3a región de Atacama y la 2a región de Antofagasta) y conforman la detención STOP45 de nuestro viaje.
Continuamos hacia la costa, cruzando el valle de Guanillos, donde Copiapoa laui forma compactos grupos, con mínimas cabezas que muestran muy pocas espinas nuevas y nula floración. En cambio Eriosyce (Thelocephala) esmeraldana florecen abundantemente.

Frente al mar nos detuvimos en el memorial de Alan Craig donde reposan sus cenizas, rodeadas de Eriosyce (Thelocephala) esmeraldana y Copiapoa longistaminea. Además abundan unas rastreras plantas pertenecientes a las Portulacaceas: Philippiamra sp.
Toda esta área es muy tranquila y no vive mucha gente, sólo un par de pescadores tienen la fortaleza para vivir en la soledad del desierto. En el año 2007 acampamos en una playa contigua (que bautizamos como “Puma Bay”) y cocinamos un gran “cocimiento de mariscos” que nos regalaron aquellos pescadores, también compartieron pan y gratas historias.


Copiapoa esmeraldana presentaba un maravilloso y saludable color verde en su epidermis, muy llamativo y que las hace fácilmente detectables, tanto para los viajeros como para los “guanacos” (Lama guanicoe) que al parecer se los come (o se come su raíz tuberosa). Sus frutos, como en la mayoría de las Copiapoas, se abre en la parte superior y deja expuestas las semillas que tienen un gran eleosoma (funícula), la que es apetecida por las hormigas. Es por eso que las semillas quedan repartidas por el ápice y todos los alrededores de la planta. Éste tipo de dispersión es conocida como Mirmecocoria.

Al sur de Taltal (Cifuncho) es el área donde habita la Eriosyce del grupo Thelocephala más nortina, publicada en la segunda edición de Cactáceas en la Flora Silvestre de Chile, 2004, A. Hoffmann y H. Walter como Eriosyce odieri ssp. malleolata var. weisseri. Ésta población la habiamos fotografiado en floración el pasado 23 de octubre y por ahora continuaban desarrollándo sus frutos.
Luego volvimos a Taltal, disfrutando de un brillante atardecer frente al océano Pacífico.