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Patagoniathon día11 Villa La Angostura (Lago Nahuelhuapi)

sábado, 11 de diciembre de 2010


Un día sin cactus, pero maravillosos paisajes, lagos, montañas nevadas, bosques y formaciones volcánicas para quedarse por muchas horas admirando la inmensidad de la Naturaleza.
Villa La Angostura es un lindo lugar, adaptado para los turistas, con muchas tiendas, restorantes… posiblemente un buen lugar para volver y cruzar de vuelta a Chile, pero para eso aún falta mucho tiempo!
Por ahora lo más cercano a un cactus que vimos fueron unas cuncunas que abundaban entre la vegetación.

Patagoniathon día08 Villa Pehuenia – Zapala

miércoles, 8 de diciembre de 2010

En la Hostería «Al Paraíso», Walter y Mónica (sus dueños) nos contactaron con Martín Maldonado (tinchomaldonado@hotmail.com), un guía local que tiene grandes conocimientos de rutas para acceder a inhóspitos lugares y también nos ayudó mucho que él conociera de plantas alto-adinas y tuviera libros con fotos que hicieron más fácil la identificación de las maravillas que crecen en esas alturas.
Primero (Stop37) ascendimos por caminos entre bosques de Araucarias y Lengas, pero al salir del bosque y llegar a las estepas divisamos las primeras Nassauvia lagascae, Oxalis adenophyla, Chloraea patagonica y una pequeña planta, rastrera, de hojas finas, que tal vez corresponda a Calandrinia affinis (la que catalogué como JA877).

Continuamos el ascenso y conduciendo por una ruta que atraviesa el bosque, llegamos a una Laguna -Martín le llama «Espejo de Agua»- donde volvimos a ver la posible Calandrinia affinis JA878 y muchas Tristagma patagonica, conocidas localmente como «estrellitas». La Tristagma nivale también crece en esas zonas, con una delicada flor y espectaculares hojas recurvadas.

El vehículo ya comenzaba a recalentarse y trazos de nieve cortaban el camino, por lo que caminamos hacia la cima para tener una maravillosa vista al cordón de montañas y volcanes que limitan con Chile. Allí encontramos Viola cotyledon, Pozoa coriacea, Anemone multifida, Oreopolus glacialis, Senecio boelckei y una Nassauvia que tal vez corresponda a N. revoluta, por sus alargados tallos florales.
Después de disfrutar del maravilloso paisaje cordillerano, entre la nieve, volcanes,  lagunas y Araucarias, nos dirigimos hacia el poblado de Zapala, donde Martín nos guió hacia una locación donde crecen muchos Austrocactus bertinii, cubiertos en flores, amarillas como las Viola maulata. Finalizamos la ruta (Stop42) con Maihuenia patagonica y bellísimos Pterocactus australis JA881 (con uno cristata que nos robó el aliento).

Volvimos «Al Paraíso», donde una rica cerveza fue la «frutilla» del día. Nos despedimos de nuestro guía, esperando viajar con él en próximas ocasiones ya que notoriamente es un amante de las plantas alto-andinas y más aún ahora que lo contagiamos con los cactus y las spini-aventuras!

Segunda Etapa – Día 10 El Cobre – Botija

sábado, 13 de noviembre de 2010


Hacia el Norte de Taltal, la carretera interior alcanza un poco más de 2.000 metros de altitud (cerca del camino al observatorio Paranal) y es una drástica muestra de lo que es el Desierto de Atacama, uno de los lugares más áridos del mundo, donde las altas montañas costeras interrumpen la niebla e influencia marina y que se traduce en una barrera que impide la sobrevivencia de plantas, cactus o animales. Sólo vimos una solitaria hormiga y rastros de un arácnido bajo unas piedras.
Hacia el Oeste tomamos la ruta que, descendiendo hasta el nivel del mar, llega a la caleta El Cobre. A medio camino (800 m) visitamos nuevamente las Copiapoa humilis ssp. tennuissima (ésta vez ascendimos otro cerro y sólo encontramos 2 individuos). Algunas Oxalis sp. florecian entre las rocas, regalando algo de color a estas tétricas laderas donde casi la totalidad de las plantas se encuentran muertas o secándose.
Eriosyce (Horridocactus) paucicostata ssp. echinus sobrevive expuesto a la niebla y protegido entre las rocas. Sólo encontramos 6 individuos vivos.

Cuando llegamos al valle de Botija, en la entrada, nos encontramos con Baldur Cornely, creador de www.copiapoa.cl, un interesante sitio web que muestra una mirada chilena del estudio, admiración y cuidado de estas maravillosas cactáceas endémicas de Chile.
Esta vez, por primera vez para nosotros, penetramos hasta la «intersección T» en vehículo 4×4. Ambos caminos se adentran varios kilómetros más, aún no sabemos si se están realizando exploraciones mineras en el sector.
Mark, John y Paul se dedicaron a recorrer la ladera Este, donde principalmente crece Copiapoa solaris; pero yo exploré la ladera Oeste, en búsqueda de semillas de Copiapoa decorticans, encontrando sólo 2 individuos con frutos en sus ápices; pero muchos otros tenían flores.
En este valle es uno de los pocos lugares donde crece Eriosyce paucicostata ssp. floccosa, de la cual sólo vi un par de plantas sanas y el resto se encontraban muertas o ya secas hace muchos años.
Tal vez antiguamente habían mejores condiciones de humedad, ya sean lluvias más continuas o principalmente una niebla más «espesa». Muchas plantas y poblaciones a nivel del mar se encuentran muy deshidratadas y sólo las que viven entre la (actual?) zona de neblina (de los 400 a 800 m) viven ya que pueden captar algo de humedad. Por sobre esta franja se aprecian Copiapoas y Eulychnias; pero no en muy sano estado ya que quedan fuera de la zona de niebla y lo mismo sucede por debajo de los 400 m, donde Copiapoa ahremephiana sobrevive en el fondo del valle; pero no capta la misma cantidad de niebla que las plantas en las otras cimas.
Finalmente nos fuimos nuevamente hacia Taltal, al Hotel Plaza, frente al mar, a reposar y brindar, después de un largo día, con más de 370 kilómetros recorridos para hacer sólo 2 detenciones. Pero es un gran esfuerzo que tiene aún más grandes satisfacciones ya que es el único lugar en el mundo donde se puede encontrar éstas extremas Copiapoas y es un verdadero placer el poder admirarlas en su medio ambiente, escalar y ver el mar junto a ellas.